Muchos papás sienten ansiedad cuando sus hijos empiezan la escolaridad a los 3 años. Pensamos en números, letras,sumas y restas, pero la realidad es que la cultura matemática nace mucho antes de agarrar un lápiz. Nace en las manos, en el tacto y en la curiosidad por entender la vida cotidiana.
Desde nuestro deseo como artesanas, diseñamos herramientas que preparan la mente para este viaje. Aquí te compartimos 3 estrategias sencillas para integrar la matemática en la vida cotidiana de forma consciente.
1. El "Golpe de Vista": Jugar con cantidades, no con números
Antes de que un niño aprenda que el "2" es un dos, debe entender qué significa "dos". La matemática a los 3 años es sensorial.
• La Estrategia: Usar objetos cotidianos (o piezas de nuestros encastres) para que identifiquen donde hay "mucho" y donde hay "poco" sin necesidad de contar uno por uno.
El ejercicio: Poné dos elementos uno con más cantidades y otro con menos. Y pregúntale: ¿Dónde hay más?". Ese reconocimiento visual es la base del pensamiento lógico.
2. El Orden y la Clasificación: "Cada cosa en su lugar"
Clasificar es una de las operaciones mentales más importantes. Ayuda al cerebro a organizar la información.
• La Estrategia: Aprovechar el momento de guardar los juguetes.
• El ejercicio: "Hoy vamos a guardar todos los juguetes que son de madera en este canasto y los que son de tela en este otro". O clasificar por colores. Esto enseña a los niños a encontrar patrones y similitudes, una habilidad matemática esencial.

3.El Juego Simbólico: "La matemática de la vida real"
A los 3 años, jugar a la cocinita o al mercado es el escenario ideal para que la matemática deje de ser un dibujo y pase a ser una acción.
• La Estrategia: Usar la narrativa del juego para practicar el agregar.
• El ejercicio: Si están preparando un plato, podés decirle: "Acá tenemos un poquito de pasta, pero me parece que falta... ¿te animás a agregar un puñado más así llenamos el plato?".
• El aprendizaje: El niño experimenta que su acción de "poner más" cambia el estado de las cosas, pasando de una cantidad pequeña a una mayor por su propia intervención.

Un consejo desde el taller
No busquen que sus hijos repitan números de memoria como un poema. Busquen que toquen la matemática.
En Eymeaburro creemos que un juguete simple, como nuestro Encastre Arcoíris, es en realidad un gimnasio cerebral. Al intentar encastrar, el niño está midiendo distancias, reconociendo dónde hay esa cantidad de perforaciones y calculando espacios.
La matemática no es una materia escolar, es una forma de descubrir el mundo.
Si sentís que es momento de acompañar este proceso escolar con herramientas que tengan alma, te invitamos a visitar nuestra sección de Madera y Exploración en la web.